Hospital infantil abandonado en Berlín: entre escombros y recuerdos

Este hospital infantil abandonado fue inaugurado en 08 de julio de 1911, fue el primer y el más grande hospital para recién nacidos y niños de todo Prusia. Justo al lado se construyó una casa productora de leche con fines terapéuticos, que era suministrada diariamente a los pacientes. El edificio está rodeado por un parque que se usaba como terapia para el tratamiento de los niños.

En 1987 ampliaron el complejo para agregar una casa con más camas y aumentar la cabida de pacientes. Si embargo, diez años más tarde, el 1 de enero de 1997, cerraron el hospital para siempre.

Hasta el día de hoy se ha mantenido abandonado y su estado va deteriorándose año tras año debido a los actos de vandalismo y a distintos incendios que se han producido en los diversos edificios del recinto.

Hospital de niños en Berlin, lugares abandonados

Algunos turistas y locales acuden atraídos por la curiosidad, no es raro encontrar a personas haciendo fotos, amigos tomando una cerveza o grupos de niños saltando entre las ruinas. Es curioso ver como después de haber perdido su funcionalidad original, este hospital abandonado sigue manteniéndose vivo y estando en contacto con los habitantes de la ciudad de una forma un tanto menos legal y más arriesgada.

Gran parte del techo de las tres casas está quemado y derrumbado, así como el suelo de algunos pisos. Los escombros pueblan los pasillos que antes estaban impolutos, pero sigue respirándose la misma tranquilidad que en la época. La mayoría de los cristales están rotos, las puertas han sido arrancadas y el papel de pared ha dado paso a su versión más innovadora y artística: numerosos graffitis que dan color y hacen olvidar el pasado de este lugar.

Hospital de niños en Berlin, lugares abandonados

Algunas de las habitaciones han sido decoradas total e íntegramente con un mismo motivo: nubes, corazones, plátanos, cupcakes,… que, juntamente con la estructura de las camas que todavía prevalecen, otorga una sensación de incertidumbre respecto a la ubicación temporal de nuestro alrededor. Los diseños evocan la infancia con colores estridentes, mientras que la decadencia nos instiga a pensar que de ella nada queda y todo queda lejos ya.

Sin dudarlo, visitar este hospital infantil abandonado es una experiencia distinta que puede dar un poco de misterio y alterar positivamente la rutina diaria.

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